ESCRITURA CREATIVA DE JEKYLL Y HYDE.
Un día llegué a mi casa luego de ir a por los productos necesarios para volver a transformarme en Jekyll, las calles estaban despejadas o eso parecía. Era una noche bonita y seca, hacía frío pero era soportable, los faroles inmóviles titilaban, proyectaban un solitario callejón con luces y sombras. Eran las diez de la noche, las tiendas ya cerradas, había tanta soledad que se escuchaban mis pasos apresurados por entrar a la sala de disección de mi laboratorio, no miré a mis costados, me sentía solo y seguro. El silencio llenaba lo largo del callejón apresurándome aún más para entrar. Metí mi mano en mi bolsillo derecho para sacar mis llaves enredadas, trate de abrir la puerta pero me sentía acompañado por otra persona, y estaba en lo cierto. Sentí una palmada en mi hombro y traté de no mostrar inseguridad, quién sea que estaba allí no podía ver mi cara.
-¿No es usted Mr. Hyde?- Me dijo el hombre que inmediatamente reconocí por su voz.
Asustado porque descubriera quien era yo, retrocedí unos pasos pero no miré a mi amigo, el Dr. Utterson, a la cara, estaba muy desconcertado y me sentía mal por esconderle mi doble personalidad, pero era mi deber, si lo descubría pensaría que estaba loco y estaba muy seguro de que no lo era en absoluto. Traté de ocultar mi temor y respondí con total normalidad:
-Ese es mi apellido. ¿Qué desea usted?
Pero el doctor evadió mi pregunta, eso me aclaraba de que estaba muy concentrado en su papel de abogado, no podía desencadenar ningúna sospecha porque no dudaría en ningún momento de la inteligencia de mi querido amigo. En cambio a eso respondí:
-Veo que se dispone a entrar. Soy un viejo amigo del doctor Jekyll: Mr. Utterson, de la calle Gaunt. Seguramente habrá oído mi nombre. Ante un encuentro tan oportuno, pensé que tal vez me dejaría entrar.
De ninguna manera lo dejaría entrar, nunca le dejaría saber lo que hay detrás de la puerta.Necesitaba decirle alguna excusa lo más rápido posible, y se me ocurrió la más prudente. Con total discreción le dije:
- No podrá ver al doctor Jekyll. Está ausente.-Luego introduje la llave para irme, pero una pregunta invadió mi mente:
-¿Cómo supo quién era yo?
Nuevamente evadió mi pregunta, me pregunté el porqué pero no me dejó pensarlo porque rápidamente dijo:
-Al menos, ¿me quiere hacer un favor?
Eso me vino de sorpresa, que querría Mr. Utterson de un hombre que no conocía. ¿Me estará investigando? Me pregunté, si ese era el caso tenía que ser lo más precavido posible. Dudoso le repliqué:
-Con gusto, ¿cuál será?
-¿Me deja verle la cara?- Preguntó el abogado.
Absolutamente no, pensé, pero aunque no quisiera era muy extraño evadir una acción tan sencilla como esa y si en verdad Utterson me estaba investigando le resultaría algo raro. Vacilé un poco antes de afrontarlo desafiante y mirarlo fijamente a los ojos por unos segundos, no más, eso era suficiente. No quería que pensara tanto en mi extraño aspecto.
-Ya lo podré reconocer en otra oportunidad- Dijo al fin, luego de ese tenso momento, Utterson- Puede ser útil.
¿Útil? me pregunté. De ningúna manera, lo que quiera de mí no lo va a encontrar. Para él solo soy un amigo de Jekyll y espero que lo siga pensando. Luego de eso, giré la llave y entré sin despedirme, espero que con eso le haya quedado claro de que no me interesa en absoluto lo que haga en contra mío, porque sé que no lo va a descubrir sin que yo se lo diga. Pero dude, porque sé de lo muy inteligente que puede llegar a ser cuando se dispone a hacer algo, pero si ese algo me perjudica, de mi boca no va a salir.
Me dirigí al laboratorio y por fin tomé la mezcla. Extrañaba mi cuerpo luego del tenso momento que tuve que atravesar.
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