EL LIBRO DE LOS SUEÑOS Y PESADILLAS.

   Estaba sentada en la ventana de mi habitación observando las infinitas gotas que caían del cielo, buscaba imaginación para mi tarea de la escuela, pero no la encontraba. Luego de un rato apareció un lindo arcoíris, fue ahí cuando se me ocurrió investigar sobre ese fenómeno meteorológico, se decía que eran infinitos y me despertó la curiosidad. Fuí corriendo a la Biblioteca Nacional a buscar algunos libros que me ayudaran, al entrar me sorprendió lo grande que era. Había muchos libros, las estanterías llenas parecían que nunca acababan, cada vez que avanzaba me encontraba con otra. Le pregunté a la recepcionista sobre los libros de arcoíris y me indicó que siguiera hasta la 23. Al caminar notaba que cada estantería era más interesante que la otra, pasaba por cada una de ellas observándolas con atención, nunca me despertaron interés los libros, pero al ver tantos de ellos no quería irme hasta leerlos todos, aunque era imposible. 

          Avancé hasta encontrar la estantería que estaba buscando, la tenía a mi derecha, pero por alguna razón me giré a mi otro lado y lo que ví me dejó muy asombrada. La estantería no tenía número sino un letrero que decía “Libros de los sueños y pesadillas”, me olvidé a lo que había ido y me adentré a buscar no sé qué, pero sabía que algo muy pero muy interesante se llevaría toda mi atención, no me equivoqué, había unos diez libros muy grandes, leí cada uno de sus títulos, cuando llegue al último no decía nada. Lo abrí y sus hojas estaban en blanco, me sorprendí, no sabía si hacer el reclamo por alguna falla en la edición o llevarlo a mi casa para buscarlo por internet. Elegí la segunda opción, así que lo puse en mi mochila y me apresuré a la salida. 

                Cuando llegué a mi casa corrí hasta la computadora, busqué libros de los sueños y las pesadillas, pero no  apareció nada, solo los otros nueve libros. No sabía porque estaba en esa estantería si no decía nada. Muy resignada me fui a dormir, al otro día me levanté muy asustada, había soñado algo terriblemente horrible. En mi sueño iba caminando y me caía en un pozo infinito, no se terminaba más, era muy desesperante y no podía salir. Me tomé un café y me pude tranquilizar, a mi lado estaba el libro, lo abrí porque tenía muchas preguntas, pero al abrirlo no creía lo que veía, estaba escrita toda mi pesadilla de principio a fin, pegué un salto de espanto, esto no podía ser verdad, ¿cómo un libro podía describir toda mi pesadilla, cuando antes no había nada escrito? Necesitaba respuestas, era todo muy raro y aterrador. 

             Volví a la Biblioteca, le pregunté a cada trabajador si sabía algo  respecto al libro, pero nadie me supo responder. No lo quise devolver, iba a esperar lo que pasaba esa noche al dormirme, así que me lo volví a llevar. Me acosté, pero estaba muy asustada, si realmente el libro podía describir lo que soñaba me desharía de él inmediatamente.

              Me desperté feliz porque había soñado algo muy lindo esa vez, me había recibido y salía de fiesta con mis amigas. Pero la felicidad no duró mucho ya que me acordé del libro y lo fuí a buscar. Lo abrí y me encontré con mi sueño, eso era una locura. ¿Iba a ser todo el tiempo así? No lo iba a poder soportar, así que decidí deshacerme del libro. Pensé en arrancarle todas sus hojas, pero seguirá funcionando. Luego me acordé de la lluvia que había observado el día en el que fuí a la Biblioteca, así que antes de que el libro me provocara algo, decidí mojar sus hojas así nadie podría ver lo que estaba escrito. Lo mejor era esa opción, nadie quiere leer un libro mojado. 


                                                                                                                       Nerina Gentili.

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