el libro de la muerte
En un pueblo, vivía un chico llamado Jack. Él iba a la secundaria y allí no tenía amigos, nadie le hablaba y le hacían bromas pesadas que a él no le gustaban pero no decía nada, porque una vez habló y mientras estaba en el baño le pegaron. Después juró que a cada persona que le hubiera hecho algo lo iba a pagar.
Era la hora de del almuerzo y como todos los días fue al lugar que siempre iba a almorzar, al sótano, allí nadie lo molestaba y estaba solo.
Ese día terminó rápido de almorzar y decidió “investigar el sótano”.
Empezó a ver las estanterías hasta que en el fondo de una encontró una caja llena de polvo y tierra, no tenía ninguna etiqueta de lo que contenía como las demás.
Al principio no quiso abrirla y la dejó donde estaba. Estuvo las dos siguientes horas pensando en esa caja. Cuando tocó el timbre del otro recreo, volvió al sótano y ahí mismo estaba la caja donde él la había dejado y fue a abrirla; al hacerlo abrirla encontró un diario nuevo, negro oscuro con las hojas muy blancas, parecía nuevo y no que estuvo un montón allí. Cuando lo tomó en sus manos, el libro no era para nada pesado y muy finito, pero al abrirlo no había nada escrito.
Revolvió la caja por si había algo más y efectivamente lo había, contenía una lapicera y una nota, y la nota decía: “T ten cuidado con los nombres que escribas, una vez escrito no lo podras borrar y la desgracia ocurrirá”. Al leer eso quedó confundido y pensando lo que decía la nota. El sonido del timbre lo sacó de sus pensamientos pero antes de irse a su siguiente clase tomó el libro, la lapicera y la nota y se fue.
Al llegar a su casa se fue directamente hacía su habitación a revisar el libro pero no encontró nada, lo dejó sobre su escritorio y se fue.
A la noche cuando se estaba por ir a dormir decidió escribir un nombre, el nombre del chico que le había pegado una vez en el baño, James. En ese momento, como nada ocurrió, se fue a dormir. A la mañana siguiente cuando fue a la escuela escuchó que todos hablaban del accidente que había tenido James anoche. Preguntó a un grupo de chicos si sabían lo que había pasado y le respondieron que ayer a la madrugada su casa se había incendiado y él estaba internado gravemente. Jack no lo podía creer, ¿era coincidencia o el libro era mágico?.
Cuando terminó la escuela, antes de irse, decidió escribir un nombre más en el libro para ver si era casualidad o era verdad lo del libro. Escribió, Max, el mejor amigo de James. Al salir de la escuela vio que había mucha gente reunida y gritando que llamen a la policía. Se acercó a ver qué estaba pasando y vio a Max tirado en el piso desmayado, lo había chocado un autobús. Al ver esa escena fue corriendo a su casa. Estuvo varios días encerrado, muy nervioso y preocupado ya que James y Max habían fallecido.
Lo único que se le ocurría era dejar el libro donde lo había encontrado. Al día siguiente lo hizo, pero al volver a su casa vio el libro sobre su escritorio, como si nunca se lo hubiese llevado. Intentó quemarlo pero el libro no se quemaba, probó hasta enterrarlo pero el libro siempre volvía.
Después de unos meses tratando de deshacerse del libro y no poder, con la culpa de la muerte de James y de Max no pudo soportar más la culpa y en su cuarto de suicidó.

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