APRENDER A ACEPTARNOS - LUCÍA
Clara, una chica sencilla, linda, carismática y amigable. Una noche de sábado, Clara y su grupo de amigos, se juntaron a hacer la cena antes de salir de fiesta. Mientras cocinaban, se reían, cantaban, bailaban y charlaban. Clara se encontraba en la cocina junto a Mariana y Sara, cocinando tacos, cuando terminan, van hacia la mesa, donde se encontraban todos, sirvieron la cena y se pusieron a mirar videos de momentos graciosos que pasaron, lo único que se escuchaba en la casa eran carcajadas.
Cuando todos estaban ya por terminar, sale el tema de conversación sobre una chica y su cuerpo.
- ¿Pero viste lo flaca que es esa? - Hizo la pregunta Santiago.
- No le dan de comer en la casa – Le contestó Mauro riéndose.
Todos empezaron a reírse del comentario de Mauro hasta el punto de llegar a un silencio incomodo.
- Bueno vamos a levantar la mesa y ordenar que ya se hizo tarde y tenemos que ir a la fiesta – Dijo Juana para romper el silencio incomodo que había quedado luego de las risas.
En ese momento me sentí muy mal, no sabía cómo reaccionar, mi cabeza repetía una y otra vez la palabra “flaca”. Lo único que hice fue reírme, reírme porque poco a poco mi cara iba a empezar a cambiar, ya no estaba segura de como reírme, en como mi cabeza se tragó ese pensamiento de la palabra, la culpa por haberme reído me bloqueaba, en un momento quedó mi mente en blanco, pero nadie podía saber lo que me pasaba, entonces decidí dejar de pensar en eso y terminar de “disfrutar”, si se podría decir, la noche.
Terminada la situación, estuvieron otro rato en la casa, esperando que se terminen de alistar. - Están todas re lindas. – Les dice Clara a sus amigas.
- Vos también Clari – Juana le responde el comentario a Clara.
Juana me alivió un poco, me hizo sentir más cómoda y segura, me sirvió para dejar de pensar un rato en mi cuerpo.
Fueron a la fiesta, bailaron, tomaron y aprovecharon la noche hasta el último minuto, iba todo re bien, su grupo se notaba muy unido. Se le acercaban muchos chicos a clara, ella se veía muy feliz, empoderada e inalcanzable.
En un momento, Mariana, Le corta ese momento de comodidad a Clara.
- Clara, es urgente, necesito que me acompañes al baño. - Mariana le dice muy preocupada - peer..- empieza a hablar Clara.
- pero nada, ¡vamos! - La interrumpe Mariana, tomándola de un brazo para ir al baño.
Clara ya no tenía como escapar, ella quería quedarse bailando, pero no le quedo otra opción, su amiga la necesitaba. }
Tuve que ir al baño, ya estaba en ese punto en el cual me había olvidado de todo lo que había pasado cuando estábamos comiendo, hasta que llegué al baño, ahí fue cuando vi a un montón de chicas, mirándose en el espejo, una más linda que la otra, Las miré de arriba a abajo y de abajo a arriba, comparándome con ellas, necesitaba a alguien para descargarme, pero no, no iba a hacer eso, no estaba en mis planes. Entonces decidí tratar de olvidarme, pero no podía, mi mente parecía almacenar archivos de momentos, que a cada rato se repetían.
Clara y Mariana vuelven con su grupo de amigos. En todo el transcurso del baño hacia el lugar donde estaban ubicados todos, a Clara se la notaba más segura de ella, se daban vuelta todos para mirarla, porque si, se veía tan hermosa que daban ganas de verla. El volumen de la música cada vez estaba más bajo, eso significaba que la fiesta ya estaba terminando, todos empezaron a gritar que ponga una canción más, pero no, el horario de la fiesta, ya había acabado. Se despiden y cada uno va a su casa.
Por fin llegó la hora en la que termino la fiesta, me despedí de todos y volviendo a casa, largué en llanto, el nudo en la garganta que tenía era todo lo que me había guardado, puse las llaves en la puerta, me sequé las lágrimas por si alguien estaba despierto, no quería que me vean de esa manera, entré, subí a mi cuarto y me senté en la cama. Me descambié para poder ponerme el pijama, algo me detuvo, estuve 5 minutos mirándome fijamente en el espejo. Otra vez lo mismo, largué en llanto, el sonido de las palabras de Mauro y Santiago se repetían cada vez más seguido en mi mente. Me tire en la cama frustrada, mirando hacía el techo, mi cabeza daba vueltas y vueltas.
Cuando ya todos estaban en sus casas, se pusieron a hablar por el grupo de WhatsApp:
- ¡Que buena noche! - Exclamó Mauro.
- Sisi, tenemos que repetir. - Respondió Mariana.
- La verdad que sí. - Envió el mensaje Clara.
- Clari, todos se daban vuelta para mirarte, eras una diosa caminando por la fiesta. - Sara escribió ese mensaje muy contenta por su amiga,
- Jajajajaja. - Respondió Clara al mensaje de Sara.
Respondí ese mensaje y apagué el celular. Mentí, no fue una buena noche, mi cuerpo comió mis pensamientos, no me dejó disfrutar como lo hacía antes. Dentro de mi empezaron a aparecer preguntas ¿Por qué me siento incómoda conmigo misma? ¿Debería hablar con alguien de este tema? Me fui a dormir, pero antes había decidido hablar lo con mi mamá, creo que ella me puede ayudar y me va a entender.
Al día siguiente, Clara despertó y lo primero que hizo fue ir en busca de su mamá.
- Hola hija, buen día. - Empezó la conversación la madre, cuando vió que se acercaba Clara.
- Hola ma – respondió Clara - ¿Podemos hablar un rato?
- Si, obvio Clari – Contestó la madre super segura.
Clara le contó todo lo que había pasado y lo que sentía, se quedaron hablando un largo rato en la cocina hasta finalizar la charla. Me sentí muchísimo más aliviada, la charla con mamá me hizo super bien, me hizo darme cuenta que soy como soy y que las personas no tienen por qué hablar de un cuerpo ajeno, ya que no saben por lo que está pasando y pensando esa persona dentro suya.
Comentarios
Publicar un comentario