AL FINAL ERA YO- MARTINA
AL FINAL ERA YO
Ahí estaba yo, caminando sola por el pasillo de mi nueva escuela. Todo era raro, los chicos me miraban mal, eran esas miradas que intimidan, que asustan o avergüenzan.
Mis padres ya estaban cansados de sufrir todo lo que me hacían en mi anterior escuela, por eso tomaron la decisión de cambiarme.
Mi vida era un desastre total, siempre era yo la rarita en todos lados, la fea, la tarada y la que da lástima, estoy inmensamente HARTA.
La noche del 20 de agosto me desperté desconsolada alrededor de las 4 de la mañana. No sé si era un sueño o los verdaderos pensamientos que rondaban en mi cabeza que me hacían llorar. Mis padres dormían, ¿quién despertaría a sus papás a las 4 de la mañana por un llanto de nenita de 5 años?.
Lloré y lloré hasta quedarme dormida.
Unas horas más tarde, como rutina de todos los días suena mi maldita alarma, sin ganas, me levanté, lavé mi cara y mis dientes, me puse mi uniforme y partí para la escuela.
Llegué, y como siempre, comienza la tortura. El típico grupito de las 3 populares daban vueltas y vueltas por el pasillo sin sacarme la mirada de encima. Los chicos de 5to se reían de mí, que aunque piensan que no me doy cuenta se ve muy alevosamente.
A eso de las 10 de la mañana toca el timbre para salir al recreo, yo me encuentro sentada en el borde de los ligustros que están en el medio del patio comiendo la ensalada que preparó mi mamá anoche. Al levantar la mirada veo como una chica se acerca cuidadosamente hacia mé.
- Hola- me dijo estirando su mano para saludarme.
-¿hola?- no entendía a qué se debía su saludo.
- Me llamo Clohe, soy nueva en esta escuela y como te vi sola pensé que buscabas a alguien, igual que yo-
Lo dijo tan segura que la verdad me asustó.
- Sí , soy nueva, pero no quiero amigas, estoy cansada de las amistades falsas- le dije con duda.
Luego de unos minutos hablando con ella, viví la situación más paranormal de mi vida.
Lisa se fue deshaciendo como si fuera una niebla. Rápidamente me levanté y corrí hacia el salón con mucha desesperación.
Se hicieron las 3 de la tarde, entré a mi casa y largué en llanto contándole lo sucedido a mi madre, ella no me entendía, me dijo que podrían ser alucinaciones debido al mal sueño. Me enojé mucho y me fui a mi cuarto, nunca nadie me comprende.
Estaba acostada en mi cama, mirándome en el espejo de enfrente. Todo estaba bien hasta que una imagen comenzó a formarse sobre mi reflejo, me asusté y no quise moverme. Al transcurso de unos segundos observé como esta sombra empezó a moverse como intentando salir hacia mi cama. De repente, un golpe hizo que la figura cobrara vida.
Era increíble, podía hablarme y tocarme, pero yo no.
- ¿Quién sos?- pregunté entre susurros para no alterar el ambiente.
- No sé - me respondió sin mirarme a la cara.
- Contame algo, quiero saber con quién me estoy metiendo-
- No puedo responderte eso, solo vengo para ayudarte, sé absolutamente todo lo que sentís, pensás e incluso lo que sufrís -.
Dijo eso y desapareció de la misma manera que anteriormente lo hizo Lisa, supuse que algo tenían que ver. Sin darle importancia seguí con mi vida como si nada hubiera pasado.
- ¡A comer! - me gritó mamá desde abajo.
- No tengo hambre, solo voy a dormir – contesté con un tono suave.
Mamá sabe cuando estoy mal, así que inmediatamente subió a ver qué pasaba.
- Me siento mal, estoy harta de que todos me traten como un fantasma que no siente nada- le dije llorando.
- Yo lo entiendo hija, la gente a veces no piensa lo que dice o hace y termina lastimando a los demás, pero vos no les des importancia-.
Me dijo que me dejaría sola para que yo pueda descansar, pero es imposible, nada me deja descansar. Mis pensamientos no paran de molestar, ¿seré suficiente para los demás? ¿les gustara mi forma de ser? ¿debería ser más extrovertida? ¿Qué hago mal para que la vida me trate así?.
- Nada, vos no hiciste nada- susurró una voz finita.
Me di vuelta y… ¡otra vez! otra vez estaba esa rara figura que parecía ser yo.
- Vos no me conocés, no podés saber eso- le dije con mucha bronca
- Sí, te conozco mucho más de lo que vos pensás- me respondió entre risas yéndose nuevamente de la misma manera que las otras dos veces.
Me asusté mucho, decidí hablarlo con mamá para saber si era real o eran solo mis tontas “alucinaciones”.
Al paso del tiempo, comencé a ir al psicólogo. Esto fue una gran ayuda para mi vida, me hizo ver las cosas de otra manera y también, poder entender que mamá tenía razón. No sé si tanta pero algo sí.
Al parecer, Clohe nunca fue real, esto fue una imagen que mi mente creó para intentar cambiar mi vida.
MARTINA DELGADO ALMARÁ. 3ro “A”.
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